El pueblo.
Para el que no me conozca y para el que si, nací y he vivido toda mi vida en mi València, mi casa, lugar donde quiero estar. Aunque, por otro lado, tengo una segunda casa, ya que mis padres nacieron en un pueblecito de la provincia de Badajoz y siempre me han inculcado toda esa retahíla de expresiones, maneras de hacer las cosas e incluso un poco el carácter de aquí. El pueblo para mi siempre ha sido como una vía de escape. Nosotros no nos hemos ido de vacaciones a otros sitios, muchas veces la economía no permitía poder irnos 4 personas de vacaciones, otras veces simplemente por el carácter de ellos y esa cultura del ahorro que lo veo estupendo, pero sinceramente hubiera preferido que, al menos ellos, hubieran podido disfrutar lo que les diera la gana. Normalmente veníamos en agosto, donde el calor es abrasador, literalmente, pero daba igual, aquí estaban mis abuelos y mis tíos y era todo como un refugio después de todo un año. Otras veces veníamos unos días en navidades, aunque al faltar mi abuela hace muchos años y las obligaciones laborales provocaron que ya no pudiéramos venir tanto. Todavía recuerdo con nostalgia aquellos viajes en tren, durando unas cuantas horas y solo pidiendo que llegáramos cuanto antes mejor.
Desde hace unos años siento que el pueblo ya no es lo mismo para mi. Los días cada vez se pasan mas lentos, no tengo apenas entretenimiento como antes, a veces me molestan cosas de los demás que siendo pequeñas tonterías me hacen girar un poco la cara... cuando vengo aquí tengo esa dualidad, querer quedarme y querer irme y parece que lo único que me "ata" aquí es que mi abuelo es muy mayor y está en una residencia. De entre yo y mi hermano siempre he sido el que le ha gustado el pueblo, mi hermano cuando pudo dijo... "hasta luego" y ya vendré cuando quiera. Y luego vienen esos reproches si mis "si" se convierten en "no": ¿qué te pasa?, ¿ya no te gusta el pueblo?, ¿sabes que tienes que llevarnos?, ¿y qué vas a hacer en València solo?, "haced lo que queráis" y así con todas...
No reconozco el pueblo que tanto me encantaba de pequeño ni ese hogar que me daba al menos una vez al año y me molesta, pero he de ser sincero con lo que siento en estos momentos.